Violencia injustificada
Numerosos robos, daños a la propiedad publica y privada fueron los resultados de las marchas realizadas para apoyar al movimiento estudiantil que durante un mes contó con el apoyo de 700.000 alumnos de la enseñanza media, así como unos 100.000 universitarios y 80.000 profesores en todo el país.
Los dirigentes de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) durante el tiempo que duró la paralización llamó a los colegios que se encontraban en paros y tomas a manifestarse de manera pacífica a través de jornadas de reflexión que no perturbarán el orden público ni la seguridad de los ciudadanos.
Los alumnos responsabilizaron directamente a grupos anarquistas y de extrema izquierda sobre los actos de violencia ocurridos en Santiago y en regiones, el lunes 5 de junio, día del paro nacional donde una turba estimada en unas 2.000 personas, en su mayoría adultos, aprovechó las manifestaciones estudiantiles para destruir vitrinas y saquear tiendas en el centro de Santiago.
Como es habitual en estas situaciones, las Fuerzas Especiales de Carabineros arremetieron con los carros lanza aguas y las bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes, que arrojaban piedras, pinturas y bombas molotov a los efectivos policiales. El alumno de segundo medio del Liceo de aplicación, Francisco Alvarado manifestó con respecto al tema: "Ha sido terrible. Los gases lacrimógenos hicieron el aire irrespirable y hubo mucha gente desmayada. Yo tuve que comprar varios limones porque la situación se escapó de las manos y todo por culpa de un grupo de flaites que aprovechan cualquier protesta pacifica para provocar desordenes”.
Esta situación contrasta con lo que se vivió en Valparaíso, donde se registró una pacífica marcha de 12.000 estudiantes y maestros, quienes llegaron hasta el parlamento para entregar una carta abogando por soluciones a las demandas de la ACES de restituir un mayor protagonismo al Estado en la política y la gestión del sistema educacional.
Los dirigentes de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) durante el tiempo que duró la paralización llamó a los colegios que se encontraban en paros y tomas a manifestarse de manera pacífica a través de jornadas de reflexión que no perturbarán el orden público ni la seguridad de los ciudadanos.
Los alumnos responsabilizaron directamente a grupos anarquistas y de extrema izquierda sobre los actos de violencia ocurridos en Santiago y en regiones, el lunes 5 de junio, día del paro nacional donde una turba estimada en unas 2.000 personas, en su mayoría adultos, aprovechó las manifestaciones estudiantiles para destruir vitrinas y saquear tiendas en el centro de Santiago.
Como es habitual en estas situaciones, las Fuerzas Especiales de Carabineros arremetieron con los carros lanza aguas y las bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes, que arrojaban piedras, pinturas y bombas molotov a los efectivos policiales. El alumno de segundo medio del Liceo de aplicación, Francisco Alvarado manifestó con respecto al tema: "Ha sido terrible. Los gases lacrimógenos hicieron el aire irrespirable y hubo mucha gente desmayada. Yo tuve que comprar varios limones porque la situación se escapó de las manos y todo por culpa de un grupo de flaites que aprovechan cualquier protesta pacifica para provocar desordenes”.
Esta situación contrasta con lo que se vivió en Valparaíso, donde se registró una pacífica marcha de 12.000 estudiantes y maestros, quienes llegaron hasta el parlamento para entregar una carta abogando por soluciones a las demandas de la ACES de restituir un mayor protagonismo al Estado en la política y la gestión del sistema educacional.
